Capítulo XIV: El Don de Sebastián

Sebastián era diferente: mientras otros niños jugaban al fútbol, él componía melodías en su cabeza. Su papá, Joaquín, un músico talentoso, reconoció su don y lo apoyó, pero su abuelo Armando, un exjugador de fútbol americano, insistía en que el verdadero camino estaba en la cancha. A pesar de los entrenamientos forzados, Sebastián siempre volvía al piano, hasta que su música logró lo imposible: hacer que su abuelo aceptara su talento.

Cuando Joaquín falleció, Sebastián canalizó su dolor en El legado de Joaquín, demostrando que su don no solo era talento, sino una forma de honrar su historia.

Moraleja: Sigue tu pasión, aunque otros no la entiendan al principio. Al final, el verdadero éxito es hacer lo que amas… y quién sabe, hasta podrías convencer a los más escépticos.

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