Capítulo VIII: Los Ecos del valle Apache
En esta lectura, Gael y Uriel tienen una clase bastante inusual con el maestro José Antonio, quien llega a su escuela con un sombrero vaquero y botas polvorientas. En lugar de contarles la historia común, les habla de los apaches, guerreros y guardianes del desierto, que conocían el lenguaje del viento, las montañas y el fuego. El maestro les cuenta sobre Naiche, un líder apache que podía escuchar los ecos de sus antepasados a través del viento.
Intrigados, Gael y Uriel deciden investigar más sobre los apaches. Encuentran un libro antiguo que menciona una cueva con dibujos en las rocas, como si fuera una historia perdida. Esa noche, Gael sueña con Naiche, montando su caballo blanco bajo la luna, guiado por tambores y el viento. Siente que está conectado con esa historia.
Al día siguiente, el maestro José Antonio revela que sabe dónde está la cueva. Los tres se adentran en las montañas hasta llegar a la cueva llena de figuras misteriosas en las paredes. Cuando Gael toca uno de los dibujos, tiene una visión de Naiche hablando con sus ancestros alrededor de una hoguera. El viento lleva su voz y los tambores suenan, haciendo que Gael sienta la historia profundamente.
Aunque Uriel no tiene la misma visión, también siente que el valle está vivo. El maestro les enseña que los apaches no solo eran guerreros, sino que su poder estaba en la memoria, en recordar y transmitir su historia. Al final, Gael entiende que el pasado no ha desaparecido; sigue vivo en los recuerdos y las historias de aquellos que lo mantienen vivo
Lo que más me gustó fue cómo el maestro hizo que la historia de los apaches cobrara vida. La conexión de Gael con el pasado a través de la visión de Naiche y la idea de que el pasado sigue vivo en la memoria me pareció muy poderosa.
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