Capítulo 1: La ciudad del Reflejo – Un viaje a Paquimé
Cuando el viento canta: Un viaje entre ruinas, historia y misterio
La historia tiene una extraña manera de esconderse a simple vista. A veces, está escrita en libros polvorientos; otras, se oculta entre las grietas de un muro en ruinas o en el susurro del viento que atraviesa el desierto. Pero ¿qué pasaría si alguien pudiera ver el pasado como si fuera una película proyectada en la realidad? ¿Y si las piedras antiguas pudieran contar sus secretos a quienes saben escuchar?
Eso es exactamente lo que le sucede a Gael, el protagonista de La Canción del Viento, una novela que nos lleva de la mano por un México lleno de magia, historia y misterios que trascienden el tiempo. En este artículo, exploraremos los primeros dos capítulos de esta fascinante historia, donde conoceremos a Gael, su peculiar don y el inicio de su extraordinario viaje.
Para la mayoría de los estudiantes de secundaria, un paseo escolar significa tres cosas: escaparse de clases, tomarse selfies con los amigos y tratar de no dormirse durante la explicación del profesor. Pero para Gael, visitar las ruinas de Paquimé es algo muy diferente. No es solo un sitio arqueológico; es un lugar donde las piedras hablan.
Gael siempre ha sentido que el pasado está más cerca de lo que parece. No es el chico más popular de la escuela, ni el mejor estudiante, pero tiene un secreto: cuando mira ruinas antiguas, las ve como eran en su esplendor. Calles llenas de gente, templos majestuosos, ceremonias en marcha... Es como si su mente pudiera viajar en el tiempo sin necesidad de máquinas futuristas.
Todo cambia el día en que su clase visita Paquimé. Mientras sus compañeros escuchan a regañadientes la charla del profesor Montes (también conocido como “el arqueólogo frustrado”), Gael se detiene junto a un muro de adobe y deja que el viento caliente del desierto lo envuelva.
Y entonces ocurre.
Las ruinas dejan de ser ruinas. Los edificios se alzan, las calles cobran vida, y el aire se llena con los colores y sonidos de una civilización que existió siglos atrás. Entre la multitud aparece una niña con ojos oscuros y una túnica bordada con símbolos antiguos.
—Tú puedes verlos, ¿verdad? —le dice con una sonrisa.
Gael apenas puede asentir.
—Ven. Hay algo que debes ver.
Y así, en un abrir y cerrar de ojos, Gael deja de ser solo un estudiante en una excursión aburrida y se convierte en algo mucho más grande: un guardián de la memoria de un pueblo olvidado.
Reflexión final:
¿Alguna vez has sentido que ciertos lugares tienen historia propia? La Canción del Viento nos invita a preguntarnos qué tanto del pasado sigue vivo a nuestro alrededor, esperando a ser descubierto por alguien que se atreva a mirar más allá.


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